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May 1, 2013

¿Cuán bien crees comprender las características de vuelo de un paracaídas de alta performance?

 

Jim Slaton termina con algunos mitos…

 

La aerodinámica básica que todo piloto debe conocer es la SUSTENTACION.
Los pilotos de velámenes frecuentemente la relacionan únicamente con el planeo final o “flare”, ya que cuando este se realiza, la corriente de aire se deflecta hacia abajo resultando en un movimiento ascendente del ala.

Es importante entender que el ala por si misma produce sustentación. La aerodinámica de un ala esta pensada para que el aire fluya más rápidamente por encima que por debajo, creando una zona de baja presión por sobre la misma, que la eleva. Por ello, la velocidad aérea (aquella con relación al aire en que se mueve la aeronave) es crucial en lo referente a performance. Alas grandes con una sección transversal alar más grande, crean sustentación a velocidades más reducidas, mientras que alas más pequeñas vuelan más rápido y necesitan mantener velocidades aéreas mayores para producir la sustentación necesaria.

Todos los velámenes rectangulares requieren una cierta cantidad de velocidad aérea para generar la sustentación necesaria al volar y aterrizar. Velámenes grandes con secciones alares transversales anchas (paracaídas de precisión o de alumnos) aterrizan eficientemente a velocidades reducidas. Velámenes pequeños, de alta performance, son intrínsecamente más rápidos pero requieren mayor velocidad aérea para mantener sus características de vuelo. Entonces, bajo un velamen pequeño, con gran carga alar, los pilotos necesitan generar y mantener una gran cantidad de velocidad aérea adicional para aterrizarlos eficientemente. Los velámenes capaces de volar con alta carga alar no son diseñados para ser volados lentamente. Pueden ser aterrizados con una aproximación final larga y completa pero no será siempre agradable ni seguro.

A pesar de que alas menores como así también mayor carga alar hacen que los velámenes vuelen más rápido, tienen estos menor capacidad de sustentación a velocidades reducidas y son más sensibles al punto de pérdida.

Entendiendo esta información, te puedes dar cuenta por qué aquellos paracaidistas que reducen el tamaño del velamen con rapidez son puestos en una situación peligrosa. Los paracaidistas que cambian a velámenes más chicos, más cargados, de mayor performance, podrían verse en la necesidad de generar una velocidad aérea adicional mucho mayor en cada salto, para hacer que su aterrizaje sea productivo. A esto se suma la realidad de que en no todas las zonas de aterrizaje – DZs pequeñas, demostraciones, áreas concurridas, o por aterrizajes fuera de zona, - será posible disponer de suficiente espacio. La mayoría de los paracaidistas que reducen el tamaño de velamen rápidamente, no están capacitados para realizar las maniobras de aproximación requeridas para un correcto aterrizaje.

Los paracaidistas en esta situación tienen dos opciones lógicas. Si el piloto posee la experiencia necesaria para volar con seguridad a las velocidades requeridas, puede ser un buen candidato para un curso de vuelo de velamen. Allí, con adecuada instrucción, aprenderá de forma segura cómo construir velocidad aérea en sus aproximaciones. Pero si el piloto no tiene la experiencia necesaria para realizar más que una aproximación en final completa, o se siente incómodo ingresando a alta velocidad, solo le resta cambiar a un velamen más grande.

Contrariamente al imaginario popular, no se requieren giros ganchos para aterrizar un velamen de alta performance. Desaconsejo totalmente giros finales incisivos y enérgicos a cualquiera que considere este tipo de aterrizajes. Aproximaciones debidamente curvadas y lentas realizadas con bandas delanteras, han probado ser no solo más seguras, sino también los giros más rápidos y eficientes en vuelos de alta performance.

Un concepto erróneo es que los velámenes pequeños y más cargados son más rápidos y por tanto posibilitan un swoop más largo. Existe un punto en las alas semi-rígidas donde la performance empieza a caer. Cada velamen es diferente y por ello tiene su propia carga alar óptima. Operar en este nivel óptimo le da al piloto la oportunidad de obtener la mayor performance de su velamen. Aquel que incremente su carga alar por sobre el óptimo indicado del velamen, sacrificará eficiencia en el rango de control a cambio de velocidad. El piloto de velamen experimentado, que busque mejores swoops, deberá considerar los siguientes puntos importantes: Primero, vuela tan cerca de tu carga alar óptima como puedas. Segundo, escoge aquel velamen que pienses tiene la mejor performance en su óptimo. Por último, no pienses que debes reducir el tamaño para lograr mayor performance de tu velamen. La carga alar óptima para la mayoría de los paracaídas de alta performance que hoy existen, es aún muy exigente para el paracaidista promedio. Tomate el tiempo necesario para comprender todo lo que puedas acerca de aerodinámica básica y del paracaídas que vuelas.

El conocimiento es poder y el poder es performance.

Texto original Jim Slaton –
ParaProTour@excite.com

Traducción al castellano de Alex Hoter –

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